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lunes, diciembre 24, 2007

Una estadounidense pelea la custodia de su mono como la de un hijo

ROCKVILLE, EEUU (AFP) - La saga de un pequeño mono capuchino, cuya dueña peleó en la justicia para conservar su custodia como la de un hijo, refleja la nueva dimensión del derecho de los animales en Estados Unidos.

Si pudiera hablar, diría: ‘muchas gracias por haber peleado para que vuelva a casa’”, asegura Elyse Gazewitz, dueña de Armani, mono capuchino de 19 meses a quien hace jugar sobre sus rodillas en su señorial casa de Rockville, en las afueras de Washington.

Ella cuenta que hablo a un responsable de un refugio para pedir consejo sobre las frutas y nueces que Armani podía comer. “Apenas hice eso, ella me denunció a los servicios de control animal para decir que mi mono estaba enclenque, que no comía y debía ver un veterinario”, explicó Gazewitz a la AFP. “Nunca vi a esta mujer, nunca vino a mi casa y nunca vio a Armani”, se indigna.

Al día siguiente la policía y los servicios veterinarios acudieron a la casa de Gazewitz para confiscarle el mono y llevarlo a un zoológico. Le dieron 15 minutos para decirle adiós. Se lanzó entonces a una batalla judicial de siete meses para recuperar la custodia del animal. Y la semana pasada, un juez del condado finalmente ordenó el regreso de Armani a la casa.

La victoria de Armani y de otros procesos en curso muestran que la interpretación de las relaciones entre seres humanos y animales está cambiando en Estados Unidos, para otorgar más valor a los vínculos emocionales.

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